Dos alemanas y mi querido Santi alabaron mi control del alemán, aunque bueno, ¿qué iban a decir si no?
La verdad fue que me sentí segura de mi misma y agusto con la gente. Eramos pocos, pero dio para no aburrirse; y al final me quedé hasta debiendo dinero, porque ya no quedaba suelto en el monedero para la última cerveza,... y no nos íbamos a ir sin tomarla.
No te preocupes María, te pago con intereses en nuestro próximo encuentro, ^^.
De aquí al Erasmus,... eso sí, en cuanto apruebe Gótico, que vaya cruz también la que tengo con la asignaturita.
Besos, y cuidaros.

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