lunes, 16 de febrero de 2009

Siete almas

Podrían decirme que me pagan por esto, pero no cobro ni un duro; de hecho, el sábado pagué los siete euros y medio que cuesta sentarse en una butaca de un cine de toda la vida, a pie de calle en Madrid, nada de Centros Comerciales.
Y lo que allí dentro viví no podía quedarse para mi sola: ese sentimiento que sólo algunos directores saben transmitir y que sólo algunos guiones pueden reflejar, con la excelente participación de buenos actores. Y aunque parezca mentira, me refiero entre ellos a Will Smith. Aunque tampoco pudo faltar la escenita del nene cachas en camiseta blanca de tirantes ^^

Bueno, esa gran película titulada Siete almas me hizo volver a creer en un cine que hacía poco yo misma anhelaba volviendo a ver en mi portátil cosas como Regreso al futuro. Y me acordaba de ello como algo que ya no volvería a suceder jamás, y me apenaba pensar que hoy día no se querían difundir a través del cine los valores que todos aprendimos con Karate Kid. Seguro que muchos lo recordáis, y quien no sepa de qué hablo, que intente adentrarse en ello, y luego me cuente.
Tampoco es que podamos decir que la película de Will Smith se pueda comparar con las dos anteriores mencionadas, pero sí que es algo que desde mi punto de vista podemos llamar de "nueva fábrica" y encima bien hecho, ya que ahora el cine se centra en versionar libros que se han convertido en Best-Seller o que lo fueron hace millones de años y sólo gracias a la película salen adelante; y eso es, para mi, desprestigiar tanto la obra escrita como la cinematográfica.
Es una opinión más, me entenderéis; que también pienso que hay muchas de esas películas que están muy bien hechas. En esta idea incluyo los tebeos, tanto los de toda la vida como los de mi amigo Frank Miller. Pero no veo nada más entre lo que elegir. Y me podréis decir que sí, pero en lo demás veo guerras, representaciones en el cine de momentos históricos que tienen como centro una historia ñoña y bombas, o bueno, quien intenta cambiar esto, es pésimo cineasta, también lo he visto.
Aunque seguro que me dejo cosas muy buenas en el tintero, sabéis a lo que me refiero con mi llanto y mi luto por el cine que me parecía a mi que valía la pena. Porque parece ser que ahora consideran que no hay niños en este mundo, o los que hay pasan de golpe de los 4 años a los 18: O son tontos, o ven cine que antaño sería impensable que a un niño le dejaran ver.
¿Recordáis a los Gremlins? Eso sí que era cine para toda la familia. Hasta Jurasic Park era para toda la familia. Y repito que me dejo mucho por mencionar.

Considero que hasta aquí debe llegar mi actualización. Lo demás sería repetirme y seguro que ya lo he hecho más de una vez en lo que lleváis leído. Así que no os hago sufrir más.

Sed buenos.

miércoles, 21 de enero de 2009

La muchacha y la suerte


Una muchaha salió a buscar la suerte. Pero lo hizo todo mal. Cuando salió de su pueblo tomó el camino de la izquierda, en vez del de la derecha. Después bajó por el valle, en vez de subir la montaña. Saltó por encima de una cerca, en vez de dar de comer a una gallina y coger una de sus plumas. Remontó un río, en vez de seguir su curso. Por si fuera poco, la muchacha fue cantando varias canciones que ni siquiera se sabía bien de memoria, en vez de ir diciendo:

!Suertecita,suertecita,ven más cerquita!.

El camino terminó de repente en una cantera.Y allí, al final del camino, ante un prado verde, había una bicicleta roja de señora. La muchacha se montó en la bicicleta y volvió a casa. ¿Qué hubiera sucedido si hubiera elegido el camino correcto? si se hubiera ido hacia la derecha, en vez de hacia la izquierda; si hubiera subido la montaña, en vez de bajar al valle, si hubiera pasado debajo de la cerca, en vez de saltar por encima....

Hay un momento y un lugar en el que la suerte se le cruza a uno en el camino: en ese momento y en ese otro, allí y allí.

En invierno la suerte queda sepultada por la nieve. Pero por suerte se sabe dónde. Se pueden señalar lugares conocidos en un mapa y apuntar las fechas en el calendario.

Tal vez ayude y tal vez no.


(La muchacha y la suerte, de Jürg Schubiger)


P. D.: Acabo de descrubir a este autor y me ha encantado, así que mientras que lo encuentro por librerías os lo recomiendo.