
Una muchaha salió a buscar la suerte. Pero lo hizo todo mal. Cuando salió de su pueblo tomó el camino de la izquierda, en vez del de la derecha. Después bajó por el valle, en vez de subir la montaña. Saltó por encima de una cerca, en vez de dar de comer a una gallina y coger una de sus plumas. Remontó un río, en vez de seguir su curso. Por si fuera poco, la muchacha fue cantando varias canciones que ni siquiera se sabía bien de memoria, en vez de ir diciendo:
!Suertecita,suertecita,ven más cerquita!.
El camino terminó de repente en una cantera.Y allí, al final del camino, ante un prado verde, había una bicicleta roja de señora. La muchacha se montó en la bicicleta y volvió a casa. ¿Qué hubiera sucedido si hubiera elegido el camino correcto? si se hubiera ido hacia la derecha, en vez de hacia la izquierda; si hubiera subido la montaña, en vez de bajar al valle, si hubiera pasado debajo de la cerca, en vez de saltar por encima....
Hay un momento y un lugar en el que la suerte se le cruza a uno en el camino: en ese momento y en ese otro, allí y allí.
En invierno la suerte queda sepultada por la nieve. Pero por suerte se sabe dónde. Se pueden señalar lugares conocidos en un mapa y apuntar las fechas en el calendario.
Tal vez ayude y tal vez no.
(La muchacha y la suerte, de Jürg Schubiger)
P. D.: Acabo de descrubir a este autor y me ha encantado, así que mientras que lo encuentro por librerías os lo recomiendo.

5 comentarios:
bueno, bueno... alguien tendrá que ser el primero :D XDD Realmente no se si es cosa de la suerte, pero sí es curioso como encuentras lo que menos esperas en los lugares más insospechados... xDDD
:***
Me ha encantado el texto, gracias por compartirlo con nosotros.
Hola Chiqui, pues ha sido una historia muy bella, adorable muchachita. En fin, me ha agradado tu blog, ha sido un grato descubrimiento. ¿Me harías el honor...? Todo mi cariño y afectos querida, Au revoir!
mi querida Pilar, gracias por tu vista. Y sí, coincido plenamente contigo, el amor no conoce ni de fechas ni de hora, no distingue de entre quién ni cuál. Si se siente de verdad, se celebra a cada minuto, cada hora, cada día del año. Un saludo afectuoso, adieu!
Me ha encantando la historia Pili. Es una metáfora estupenda de la vida. Hay momentos en que hay que tomar decisiones, puedes tomarlas correctamente o errónemente, pero lo importante es tomarlas. Cada uno elige su camino, su vida.
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